Jinete que vas por el campo, en tus ojos muestras el fuego de tu pasión por ver que te aproximas a su puerta.
Escuchas el resonar de la campana del medio día, mientras el alba se levanta a tus espaldas.
Esperas a que hoy sea el día en que podrás olvidarte de tu cuarto, lleno de aserrín y polillas.
Solo por un momento encuentras felicidad al ver sus ojos azules volteando hacia ti, con un suspiro y un ajetreado levantar por abrirte la puerta.
Al llegar la enfermera te espera en la entrada, puerta rechinante, despeinada por quedarse en vela por el lamento ajeno.
Solo un momento piensas"¿Es acaso este un castigo divino?"... volteas entre lagrimas a ver de nuevo ese espejo de ojos azules...
la luz como atardecer en sus hombros por la lampara de aceite, su cabello como brillo de oro,
por un instante ves a la mujer que alguna vez amaste, pero simplemente recuerdas que tu amor se fue con el atardecer del día anterior,
solo te quedas con un pedazo de ella y tuyo.
Jinete que vas por el campo... pesadas son tus penas.
Escuchas el resonar de la campana del medio día, mientras el alba se levanta a tus espaldas.
Esperas a que hoy sea el día en que podrás olvidarte de tu cuarto, lleno de aserrín y polillas.
Solo por un momento encuentras felicidad al ver sus ojos azules volteando hacia ti, con un suspiro y un ajetreado levantar por abrirte la puerta.
Al llegar la enfermera te espera en la entrada, puerta rechinante, despeinada por quedarse en vela por el lamento ajeno.
Solo un momento piensas"¿Es acaso este un castigo divino?"... volteas entre lagrimas a ver de nuevo ese espejo de ojos azules...
la luz como atardecer en sus hombros por la lampara de aceite, su cabello como brillo de oro,
por un instante ves a la mujer que alguna vez amaste, pero simplemente recuerdas que tu amor se fue con el atardecer del día anterior,
solo te quedas con un pedazo de ella y tuyo.
Jinete que vas por el campo... pesadas son tus penas.